Viajar en autocaravana a la Costa Blanca

costa blanca en autocarvana

Si este verano buscas descubrir la costa Blanca en tu autocaravana, déjame decirte que es la mejor ruta que puedes encontrar en el mediterráneo. Pero oye, si no tienes autocaravana... ¿por qué no la alquilas?

Si tus vacaciones soñadas este verano quieres descubrir la costa sin prisa, disfrutar tanto de montaña como de las playas y calas escondidas, sin duda es el momento de coger lo primero que pilles, y hacerte con la mejor compañía, que puedes ser tú mismo/a, y hacer que pase.

Recorrer sobre ruedas la Costa Blanca puede salir de esa primera idea de pasar un par de días al norte de Alicante, para salir de tu rutina, y acabas descubriendo rincones y personas que te harán darte cuenta de que el Mediterráneo tiene una forma muy particular de retener a quien se detiene a conocerlo sin prisa. 

Las grandes joyas de la Costa Blanca

Son casi 200 km de litoral los que conforman la Costa, pero el tramo comprendido entre Alicante y Denia es ese rincón que agrupa paisajes y pueblos que pocas regiones del Mediterráneo pueden igualar.

Sin duda, al recorrerlo en camper o autocaravana, tienes una ventaja que nunca antes habrás disfrutado… pararás dónde quieras y tendrás contigo todo lo que necesitas, eso de llevar la casa a cuestas, no es solo literal, te da la oportunidad de vivir amaneceres únicos, calma y tranquilidad en el paraje que más te lo pida.

Sin duda desde el momento que arranques el motor, y cojas la N-332, mucho más honesta que la autopista, va descubriendo el litoral poco a poco, pasando por municipios que no siempre salen en los TikTok más populares de “los pueblos que no te puedes perder si estás en Alicante” pero que concentran buena parte del carácter auténtico de esta zona y seguro te sorprenderán. 

Villajoyosa

La Vila Joiosa —así la llaman sus habitantes— es probablemente la primera gran sorpresa del recorrido. Sus fachadas coloridas en rojo, amarillo, verde y naranja no son una tendencia decorativa moderna sino una costumbre de hace años que permitía a los pescadores identificar su casa desde el mar cuando regresaban de faenar.

El resultado es una de las estampas más fotografiadas de toda la Comunitat Valenciana y, curiosamente, uno de los centros históricos menos masificados de la provincia.

Villajoyosa sorprende por su especial conexión con el cacao: aquí se instalaron las primeras fábricas de chocolate de España a finales del siglo XVIII, y la industria chocolatera sigue siendo parte central de su identidad, de hecho un regalo de lo más delicioso puedes comprarlo en el  Museo del Chocolate Valor. Además si el tiempo lo permite, perderte en un paseo por el casco antiguo  hasta la playa, una de las mejores del arco norte alicantino, con sus aguas cristalinas y una longitud te permitirá encontrar siempre un rincón tranquilo incluso en temporada alta.

Es interesante tener en cuenta que el municipio dispone de zonas de estacionamiento para autocaravanas cerca del pueblo, que facilitan la visita sin renunciar a la comodidad de tener el vehículo a mano.

Depende del día que te coincida, puedes disfrutar de su mercadillo y si quieres probar su gastronomía y pasar la noche aquí, no te puedes perder los restaurantes del puerto, te recomendamos el Hogar del pescador, un clásico de la villa con recetas antiguas marineras, y las vistas al atardecer desde el paseo marítimo. Estos son sólo unos pocos motivos más que suficientes para planificar aquí algún día de tu ruta por el mediterráneo en tu casa con ruedas.

Altea

Altea es mucho más que una foto típica: es un laberinto de calles empedradas con macetas de geranios, talleres de artistas y artesanos, miradores que se abren de sobre el Mediterráneo y una quietud que sorprende teniendo en cuenta la popularidad del lugar, aunque te recomendamos que, si tu ruta es durante el mes de agosto, quizá el momento no sea este, recomendamos visitarlo en los primeros meses de primavera o a finales de verano, sin duda tiene una luz distinta.

El paseo hasta la plaza de la Iglesia desde el aparcamiento de la parte baja del pueblo es uno de esos recorridos que se hacen despacio, parándose en cada rincón porque cada rincón parece reclamar atención. La arquitectura de origen árabe, las capas de cal sobre las paredes y el silencio de las callejas transmiten una sensación de permanencia que el litoral cercano, con su oferta turística más convencional, no siempre consigue.

A los pies del casco histórico en el paseo encontrarás gran variedad para todos los gustos, cafeterías con terraza sobre el mar, pescadores que todavía salen a trabajar al amanecer y una playa de piedras redondeadas que cruje bajo los pies y que, por alguna razón, resulta mucho más agradable de lo que podría parecer a primera vista.

La zona tiene también varios puntos habilitados para  autocaravanas en los alrededores del municipio, lo que convierte a Altea en una parada perfecta para quienes quieren madrugar y ver el pueblo antes de que despierten los turistas si la visitas en verano y después huyes a las calas más escondidas un poco más alejadas del pueblo.

Calpe y el Peñón de Ifach

Si hay un símbolo visual que resume el carácter de esta parte de la Costa Blanca es el Peñón de Ifach. Con casi trescientos treinta metros de altura se adentra en el mar como una proa de barco es, técnicamente, el macizo rocoso litoral más grande del Mediterráneo occidental.  

Calpe, el municipio que crece alrededor del peñón y de las salinas que se extienden al sur de él, combina una oferta turística amplia con rincones de naturaleza extraordinarios. Las salinas de Calpe son una reserva natural protegida donde nidifican flamencos y otras aves acuáticas, una imagen que tiene poco que ver con la imagen de playa y sol que domina el imaginario de la Costa Blanca y que resulta especialmente sorprendente para quien llega por primera vez.

La subida al Peñón de Ifach, posible a través de un sendero que atraviesa un túnel excavado en la roca antes de alcanzar la cima, recompensa con unas vistas que abarcan desde el cabo de la Nao hasta la bahía de Alicante en los días claros. Es uno de esos recorridos que se quedan grabados en la memoria no por su dificultad —es accesible para cualquier persona en condiciones físicas normales— sino por la singularidad del entorno. El parque natural que rodea el peñón está abierto todo el año y la entrada es gratuita.

Para quienes viajan en autocaravana desde Alicante, Calpe dispone de un área específicamente habilitada para este tipo de vehículos, bien ubicada respecto al centro urbano y a las playas principales.

Descubre la Costa Blanca en autocaravana

Uno de los argumentos menos evidentes a favor de explorar este tramo de la Costa Blanca en autocaravana es la propia carretera. La N-332 entre Alicante y Calpe discurre durante muchos tramos muy cerca del litoral, con vistas al mar que ninguna autopista puede ofrecer.

Las paradas improvisadas —una cala que se ve desde la carretera, un chiringuito con buena pinta, un mirador sobre el que la tarde cae de forma especialmente generosa— son parte del viaje y solo son posibles cuando no hay horarios ni maletas que deshacer en el hotel.

Alquilar una autocaravana y lanzarse esta ruta costera significa, en la práctica, elegir la forma más libre y cómoda de conocer uno de los litorales más variados y hermosos del sur de Europa. Tres pueblos, tres caracteres completamente distintos, el mismo Mediterráneo azul como telón de fondo. No hace falta mucho más para que un viaje se quede contigo durante mucho tiempo.

Isaac Borrás - Onevan

Sobre el autor: Isaac Borrás

Especialista en caravaning y apasionado de las rutas por Alicante. Como fundador de Onevan, Isaac supervisa personalmente cada vehículo para garantizar la mejor experiencia camper en la Costa Blanca.